Psicología Perinatal

Todo lo que sucede durante el embarazo, parto y posparto deja huella en la vida del bebé, a nivel psíquico y emocional, así como a nivel físico, biológico, social, conductual, etc. El tipo de adulto en el que se convierta el bebé se determina en gran manera durante el embarazo y los primeros dos años de vida de ese bebé.

Por otro lado, el sufrimiento emocional maternal pre- y posnatal, en general, se detecta con poca frecuencia y tarde, cuando ya está muy avanzado. Éste tiene efectos muy importantes a corto, medio y largo plazo, en la mujer, en el bebé y en la pareja; también en la familia y en sus círculos cercanos.

La psicología perinatal se ocupa de la prevención, cuidado, apoyo, acompañamiento, detección, diagnóstico, intervención y tratamiento de la mujer, la pareja y la familia durante las siguientes etapas:

Pre-concepción

La pareja plantea dudas sobre tener o no tener hijos, los objetivos de cada miembro de la pareja son diferentes, la frustración si el embarazo tarda en llegar, el miedo al embarazo o a la propia maternidad o paternidad, la dificultad para concebir, acompañamiento durante las técnicas de reproducción asistida, etc.

Embarazo

Ansiedad durante el embarazo, planteamientos y dudas sobre la maternidad o paternidad, re-evaluación de su historia familiar o como mujer, re-apertura de traumas anteriores (abortos, abusos, etc.), miedo al parto, mitos y creencias erróneas, etc.

Parto y posparto

Vivencia de la maternidad, prevención, intervención y seguimiento de trastornos de salud mental, encajar a la nueva mujer/madre, relación de pareja, relaciones sociales, apoyo, recursos, etc. En caso de partos traumáticos o ingresos en neonatos: acompañamiento emocional, facilitación del vínculo con el bebé, superación del trauma del parto, etc.

Pérdidas perinatales

Ante la muerte del bebé tanto durante el embarazo como en los días posteriores al parto, la psicología perinatal se centra en desculpabilizar a los padres, ayudar en la aceptación de la pérdida y la continuidad de la vida integrando esta experiencia.

Diversos estudios constatan una fuerte asociación entre el nacimiento de un bebé y la morbilidad de trastornos de salud mental (TSM). Las estimaciones de prevalencia varían ampliamente en diferentes estudios de población, aun así, en general se estima que un 20% de las mujeres, desde el embarazo hasta 12 meses tras el parto, presentarán algún TSM (Davis, 2015): Baby Blues, ansiedad, depresión posparto, trastorno por estrés post-traumático, trastorno obsesivo-compulsivo hasta psicosis posparto.

Por todo ello, el cuidado mental y emocional de la madre, e incluso de su pareja, durante el embarazo y los primeros meses tras el parto es esencial para promover el vínculo sano de apego entre madre e hijo, el cuidado presente y amoroso del bebé y, en definitiva, una salud mental adecuada de ambos.

Con este estilo de vida tan frenético, experimentamos estrés con demasiada frecuencia. La orientación y el apoyo psicológico pueden ser una gran ayuda para encontrar el equilibrio y bienestar.